El sangrado renal es una urgencia poco común y puede provocar una situación clínica que implica un riesgo de muerte o de secuela funcional grave, por lo que se requiere de una intervención urgente. Debido al estado de elevada morbimortalidad en que se encuentran estos pacientes, creemos que en la mayoría de los casos el tratamiento mínimamente invasivo es la mejor opción para controlar la hemorragia.