Los niños con epilepsia debido a convulsiones tienen otras afecciones de salud coexistentes que pueden afectar su bienestar psicológico y social. El estrés de los padres puede ser una de las reacciones psicológicas y fisiológicas cuando intentan enfrentar los desafíos de cuidar a su hijo enfermo y, por tanto, establece el escenario para interpretar su importancia.